07 enero 2015

Perder, por Cixous.


Entonces cuando lo has perdido todo, no hay más camino, no hay más sentido, no hay más signo fijo, no hay más suelo, no hay más pensamiento que resista a otro pensamiento, cuando estás perdida, fuera de ti, y continúas perdiéndote, cuando devienes el movimiento enloquecedor de perderte, entonces es por ahí, desde ahí, donde eres trama despedazada, carne que deja pasar lo extraño, ser sin defensa, sin resistencia, sin barra, sin piel, completamente abismada de otra, es en esos tiempos jadeantes cuando escrituras te atraviesan, eres recorrida por cantos de pureza inusitada, porque no se dirigen a nadie, brotan, surgen, fuera de las gargantas de tus habitantes desconocidas son gritos que la muerte y la vida arrojan al combatirse.
Y ese tejido donde tus olores se tallan ese cuerpo sin borde, esa tierra sin fin, asolada, ese espacio devastado, tu temple demolido, sin ejército, sin control, sin murallas, -tú no sabías que son los jardines del amor. No de la demanda. No eres una codiciosa, no eres cálculo y ansia, puesto que estás perdida. No estás en la relación. Eres desapego. No mendigas. No careces de nada. Estás más allá de la carencia: Pero deambulas despojada, indefinida, a merced del Otro. Y si el Amor pasa, puede hallar en ti lo sintope, el lugar sin fin que le es venturoso y necesario. Si estás perdida solamente entonces el amor puede hallarse en ti sin perderse. 
Ahora bien, si eres una mujer, estás siempre más cerca y más lejos de la pérdida que un hombre. Eres más capaz y menos capaz de pérdida. Más atraída, más repelida. Más seducida, más prohibida. Una misma pulsión, oscura, dividida en su sentido, y siempre la inversa de sí misma, te empuja, refrenándote, a perder.
Porque, a una "mujer", marcada toda ella por la herencia sociocultural, se le ha inculcado el espíritu de "refrenada". Incluso ella es el refrenamiento, socialmente. (O, si quieres, la reprimida, la controlada). Ella se refrena y es refrenada, por mil lazos, enganchada, conjugada, cordones, cadenas, malla, faja, escudilla, red de dependencias serviles, tranquilizadoras. La definen sus pertenencias, mujer de, así como fue hija de, de mano en mano, de lecho en nicho, de nicho en fogón, la mujer en tanto complemento-de-nombre, tiene que afanarse mucho para decidir. Te enseñaron a tener miedo del abismo, del infinito, que sin embargo te es más familiar que al hombre. ¡No camines junto al abismo! ¡Si ella fuera a descubrir su fuerza! ¡Si fuera, de pronto, a gozar, a disfrutar de su inmensidad! ¡Si diera el salto! Y no cayera, como una piedra, sino como un pájaro. ¡Si se descubriera navegante de ilimitado!
¡Suéltate! ¡Suelta todo! ¡Pierde todo! Toma aire. Hazte mar adentro. Hazte de la letra. Escucha: nada ha sido hallado. Nada se ha perdido. Todo está para buscarlo. Anda, vuela, nada, salta, corre, cruza, ama lo desconocido, ama lo incierto, ama lo que aún no fue visto, ama a nadie, que tú eres, que serás, déjate, libérate de las viejas mentiras, atrévete a lo que no te atreves, ahí es donde gozarás, haz siempre tu aquí de un allí, y alégrate, alégrate del terror, síguelo por donde tienes miedo de ir, lánzate, ¡es por ahí! Escucha: no le debes nada al pasado, no le debes nada a la ley. Gana tu libertad: devuelve todo, vomita todo, dalo todo. Dalo absolutamente todo, óyeme, todo, da tus bienes, ¿de acuerdo? No te guardes nada, aquello que te importa, dalo, ¿entiendes? Búscate, busca el yo, revuelto, numeroso, que serás siempre más adelante, y fuera de un sí, sal, sal del viejo cuerpo, libérate de la Ley. Déjala caer con todo su peso, y tú, corre, no mires atrás: no vale la pena, detrás de ti no hay nada, todo está por llegar. 



Helene Cixous
La llegada a la escritura
2006

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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