26 junio 2014

NH Miquea-Cañas


Procedimientos nostálgicos / El empleo de la poesía

Cuesta despegar del tiempo de la poesía. Vivir más de treinta años contigo mismo seducido por la proscripción de los recuerdos. Buscando el amor para olvidar el olvido. La retórica de la impiedad para crucificar los sentimientos. Midas de la nada: alquimista de la vida en herrumbre hecha poesía. Nada vive fuera de lo que recubre aquello que te hace sentir como de sangre y de huesos. No es la imaginación, es el oxígeno quien se va con la erosión y el fuego aniquila los bosques por los costados de la morada de tu poesía. Tú crees que me escribes. Fabulas la pasión sobre los baldíos donde lanzas tu palabra. Pero mi crecimiento va de nervio en nervio, construyendo las zonas donde piensas haber extraviado tu sombra. No emplaces tu corazón, sigue ardiendo en ese forado pacientemente socavado desde que eres un ser vivo y respiras por estos lugares. Tú siempre vas. Nunca regresas, antiorfeo. Mírame, mis pulmones se resienten en dos tercios y descascaran otros órganos vitales. Simulas que yo soy tu poema. Pero sabes que nunca he ido hacia ti cuando imaginas la invención de la metáfora. Soy el sentimiento que te ha hecho creer que puedes llorar a gritos ante una mujer. Pero también me hiere tu encono. Mi sistema circulatorio, lejos de tu deseo, empieza a transcurrir a través de un páramo de sonidos quebrados. ¿No has sorprendido, acaso, el fulgor de tus huesos cuando duermes? Escríbeme, que llevo tu misma edad. Ofréceme a otros como yo te entrego lo mío. Vamos una y otra vez a la playa del ensueño, a la delación del dolor, lejos de la poesía. Ha retornado tu tiempo, hombre. Podrás decir que recuerdas a tu madre, cada vez que hueles la hierba o la lluvia te golpea la cara. Dirás que la espuma más parecida al sol es el vientre de las mujeres. Escríbeme, que puedo renunciar a los lugares que ocupa la lágrima y habrá desaparecido esa cicatriz en la muñeca de tu mano derecha. Olvidarás que tu cuerpo puede vaciarse si descuidas ese divino recuerdo de tu sistema circulatorio de haber sido aire y no sangre. Estoy contigo cuando duermes. Fui a tu lado cuando nació tu primer hijo. Seguiré creciendo junto a los que no me desean. Más numerosa que la hierba y que todos los poemas que ya quisieras haber escrito. Repetida y variada como los animales que nacen, como los pensamientos, inútilmente. Desempleada. Sin ver más todo, allá ni cerca. Con sin y luego. Esperanzada y consecuente con tu persistencia: la ilusión de vivir lo que yo en ti vivo. 




NH Miquea Cañas
en: Poesía chilena desclasificada (1973-1990)
por Gonzalo Contreras

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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