13 agosto 2012

A

Simplemente no soy de este mundo. Yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir. Tengo miedo de esta tierra ajena. Agresiva. No puedo pensar en cosas concretas, no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos. Me iré y no sabré volver.


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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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