28 julio 2012

Destino, Susana Thénon.


Deja, déjalos hablar, 
permite que las palabras caigan
y se pierdan.
Déjate matar con su lanza, 
déjate cubrir con su baba. 
Ni la muerte ni la vida saben
lo que aquí ocurre.
Pero yo sé cómo estos días minerales
han de morir.
Permite que te ultrajen,
acata la venganza,
la caravana es larga,
no vencerán.
Deslízate a lo largo de los muros,
absorbe la miseria que te brindan.
Cuando sea de noche serás alta
como una vestal de sueño.
¡Ah, tus ojos son demasiado transparentes!
Echa barro en tus ojos,
hazlos como un charco sucio,
que la impiedad cuando resuelva en ellos
no encuentre lo que busca.
Tu pelo es largo. Córtalo.
Tu cuerpo es blanco. Hiérelo.
Algún día te sentirás tentada
por un fulgor que llega, 
y no existirá sangre que te proteja
ni voz para cubrir 
tu voz vencida.

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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