15 noviembre 2011

Domingo 5 de enero de 1964.


Poema o exorcismo. Corregirlo es anularlo. Es abolir la energía inconsciente. Mi primer libro hecho de exorcismos. Luego, esteticismo que finalizará en el silencio. Salvo que acepte los poemas veloces, internos, venidos de lejos sin tratar de detenerlos, sin matarlos, sin cosificarlos. No soy un poeta profesional. No tener para quien escribir desemboca en dos formas poéticas: la del exorcismo, inteligible o no, y la detenida, asfixiante, esteticista que consiste en un pequeño poema mil veces corregido. Se pueden hacer las dos sólo que en mi caso la segunda forma es social, obedece a mi vanidad, a mi deseo de estima y admiración. Mi forma auténtica es el automatismo afectivo. Sólo me podrá ayudar lo que escriba rápidamente puesto que mi conflicto es la inmovilidad, el muro. Y no se abate un muro construyendo a su lado otro muro. Quiero abrirme. Ahora comprendo por qué todas las experiencias actuales en poesía, pintura, música...

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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