21 diciembre 2009

Creadores del Maipo



Han pasado muchos días desde que no posteo, lo último fue un acontecimiento mayor, que me perdí, lamentablemente, y que fue el lanzamiento de
u r d i m b r e, primer libro de poesía de Julieta Marchant.

Confieso mi mudez cuando llegó a mis manos, el viernes pasado, y pude admirar el tremendo trabajo de Ediciones Inubicalistas: un trabajo tan cuidado, tan del corazón, un trabajo a la antigua, libro cosido, sobrio, elegante y sencillo a la vez, realmente se aprecia mucha dedicación, y para qué hablar del libro en sí, tendría -y lo haré- que escribir un post solamente dedicado a ello. Cuando se ven y se tienen en las manos libros así, el corazón ya no es el mismo, late más, y se está más vivo, se respira con más aire y todo se calma, se olvidan pequeñeces y por un segundo, se vuelve a tener esperanza, aunque dure un solo segundo.

Y también quiero escribir sobre lo que sucedió ayer, cuando fui invitada al ciclo Creadores del Maipo. La invitación que se venía sucediendo hace tiempo fue precisa ahora. Lo más hermoso de todo fue el escenario, al borde del río Maipo, a unos metros del campo de concentración N°1 que tuviese Chile durante la dictadura: Tejas verdes. Estaba, según Katherine Mansfield, justo en la hora fantástica, cuando el sol está por hundirse y los colores son irreproducibles en palabras. Llegué y cantaba Manuel Huerta, sonaba lindo, habia mucha gente, me aventuré a buscar a Chinoy con la Camila, para mirarnos, para encontrarnos, para presenciar ese momento de sus vidas, de nuestras vidas. Estaban ambos sentados en la ribera del río y el sol daba en sus caras. La Camila, un poquito triste, el Mauri, callado. Nos dimos un abrazo gigante y cada color era de toda la gente.

Salió la Camila Moreno a cantar, un poco afónica al principio, pero bien abrigada y tan ronca, sonaba igual de hermosa su voz, simpática estableciendo diálogo con el público, miles de flashes. Luego la voz se fue limpiando y ya sonaba ese grito precioso que la caracteriza y que le viene de las entrañas, fue realmente muy emocionante, el ritmo, el sonido, el ruido de la Camila como la niña preferida, el juego y la distinción. Luego me llamaron a leer poesía, No sabía qué leer, pero llevé mi plaquetita De la extrema irregularidad, la que hice con mi amado muy amado, y pensé leer La ciudad No, pero pensé que era extenso y lo cambié a última hora por Las muertas (Son tres poemas que se titulan La Ciudad No y que constan de: La ciudad No, Esta ciudad No y Las muertas).

Con esa luz encima de todo el cuerpo y con el sonido no veía ni escuchaba absolutamente nada, pero dije que no era casualidad que yo leyera ese poema allí, en ese lugar. Creo que, bueno, claro, no sirvo para hablar, no pude explicar lo que sentía al estar allí exponiendo ese texto que habla del maltrato a las mujeres, el poema que escribí para el 29 de noviembre de 2008, para Chile poesía, pero que finalmente no leí ese día, que era el día de la No violencia contra la mujer. Luego escribí La ciudad No y me di cuenta que estaba todo conectado, que quería escribir de Tejas Verdes, de todo lo que he leído y lo que me han contado secretamente algunas amigas de acá, y que lamentablemente estuvieron allí, en ese lugar que pertenece a todos, como una ribera de un río, como una hostería hermosa con jardines y arquitectura privilegiada y que luego se tomaron los militares y en donde hoy en día y desde hace años, la gente se casa y va allí, justamente allí, a celebrar su matrimonio, a comer y bailar encima de los muertos, de nuestros muertos.


Luego de mi lectura apareció Chinoy, y no salió con la de palo, salió con guitarra eléctrica y Carlitos con bajo y habia baterista también y estaba todo el mundo congelado, anestesiado, cuando comenzó a cantar Llegaste de flor, Paso a Paso, Hoy no empañemos el agua y otras más.... pero a puro rock!!! Un momento memorable en la historia de la música chilena.

Después de su entrega vino Manuel García, tranquilo, contento, como siempre, y cuando le estaban arreglando la guitarra y el micrófono un tipo le grita "Calamaro!!!" y Manuel dice: Hola!!! No sé si me gritaron de por ahí Calamaro o Calamardo.... por la onda marina será!!!! y se lanza con la voz y la guitarra y nos deja a todos impactados, con ese timbre, con esa simpleza, con esa dedicación y afinación hermosa de una hermosa voz, de una postura antigua de cantor, tan estética, tan derecha...

Dejé el corazón ahí, y me fui a mi casa, de la mano de mi muy amado, con un corazón prestado, con un corazón amarrado a la garganta, tratando de reponerme, de existirme, de decirme que sí, que fue necesario así, que fue probable, que fue imprescindible, que fue realmente una tarde y una noche hermosa, y que cada uno de nuestros pasos tenía más hondura, más firmeza, más sentido.


2 comentarios:

Mariela Sol Trujillo González dijo...

(luego de escuchar, sentir, ver)

florencia recoge las palabras olvidadas,
renacen en ella,
nos atraviesan.

Violeta Serrano dijo...

no tengo palabras para decir lo que siento al escucharte leer este poema, una emoción enorme que me alberga, un abrazo anónimo desde lo más profundo hacia ti.

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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