12 febrero 2009

Electra


I.

Desde que nací
me casé
con mi padre
El me mantiene secreta
Me trajo a vivir con su amante
su amante se hizo mi madre



XI.

Alrededor lo único que cambiará
será el agua de las flores marchitas
La composición del aire
permanecerá intacta
misma luna mismo sol
El cielo siempre al tono de mis zapatos
El espejo, la cama deshecha
un libro regalado perdido
Es lo que pasa
permanecer bipedestarse
de pronto llorar
pretendiendo limpiar
pretendiendo explicar la destrucción
la impalpable procesión
de los días pasados
de los días futuros
La lluvia latirá en los techos
caminaremos oscuros como fósforos quemados
Al año siguiente
pensaremos
al año siguiente



XIV.

Largo parece el camino
hasta llegar al sitio
donde voy a llorar
como hacía en la infancia
Mi madre esta atrás agitando sus brazos
gesticula
parece deshecha
dice y desdice
Mi padre la observa
Quieren que los escuche
lo sé
pero ya he caminado un largo trecho
y tomando en cuenta lo que viene
no creo ni me parece regresar
Pero creo saber lo que me espera
y sé lo que dejo atrás
sé cuántas gotas faltan para llenar un recipiente
sé exactamente las contradicciones
que sostendrán los pasos en la partida
sé la presencia insólita del encontradizo
Largo parece el camino al nuevo hogar



XVII.

Mi ciudad se llama Padre
Mi patria se llama Padre




Carolina Celis
Electra
-algunos extractos-
(Texto probablemente inédito)

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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