22 febrero 2009

Caperucita Roja



Caperucita Roja, de forma simbólica, proyecta a la niña hacia los peligros de sus conflictos edípicos durante la pubertad y, luego, la libera de ellos, de manera que puede madurar libre de problemas. Los personajes maternos de la madre y la bruja, que eran tan importantes en Hansel y Gretel, son insignificantes en Caperucita, donde ni la madre ni la abuela pueden hacer nada; ni siquiera amenazar o proteger. En cambio, el personaje masculino es mucho más importante y está disociado en dos formas completamente opuestas: el seductor peligroso que, si cede a sus deseos, se convierte en el destructor de la niña; y el personaje del padre, cazador, fuerte y responsable.

Es como si Caperucita intentara comprender la naturaleza contradictoria del personaje masculino al experimentar todos los aspectos de su personalidad: las tendencias egoístas, asociales, violentas y potencialmente destructivas del ello (el lobo); y los impulsos generosos, sociales, reflexivos y protectores del yo (el cazador).

Caperucita Roja gusta en todo el mundo porque, a pesar de ser una persona virtuosa, cede también a las tentaciones; y porque su destino nos indica que el confiar en las buenas intenciones de las personas, que parece lo ideal, es arriesgarnos a caer en una multitud de trampas. Si no hubiera nada que nos hiciera agradable la figura del lobo feroz, éste no tendría poder alguno sobre nosotros. Por lo tanto, es importante que comprendamos su naturaleza, pero lo es incluso más que sepamos qué es lo que le hace tan atractivo a nuestros ojos. Por muy atrayente que nos parezca la ingenuidad, es peligroso seguir siendo ingenuo durante toda la vida.

Sin embargo, el lobo no es únicamente el seductor masculino, sino que representa asimismo todas las tendencias asociales y primitivas que hay dentro de cada uno de nosotros. Al abandonar las cualidades que debe poseer una niña en edad escolar, como "el andar absorta y preocupada", Caperucita se convierte en la niña del período edípico que no busca más que el placer. Al ceder a las sugerencias del lobo, le ha dado también la oportunidad de comerse a la abuela. En este punto, la historia se refiere a algunas dificultades edípicas que quedaron sin resolver en la niña, y el hecho de que el lobo la devore también a ella es el castigo que se merece por haberlo dispuesto todo de manera que aquél pudiera eliminar al personaje materno. Ni siquiera un niño de cuatro años puede evitar sorprenderse de lo que hace Caperucita cuando, en respuestas a las preguntas del lobo, le da las instrucciones precisas para llegar a casa de la abuela. ¿Cuál es el objetivo de esta información tan detallada, se pregunta el niño, sino el asegurarse de que el lobo pueda encontrar el camino? Sólo los adultos que están convencidos de que los cuentos son absurdos pueden dejar de ver que el inconsciente de Caperucita está haciendo horas extras para librarse de la abuela.
(...)
Tanto el título como el nombre de la niña, Caperucita Roja, ponen énfasis en el color rojo que exhibe abiertamente. Rojo es el color que simboliza las emociones violentas, sbore todo las de tipo sexual. Las ropas rojas que la abuela regala a Caperucita se pueden considerar, entonces, como símbolo de una transferencia prematura de atractivo sexual, lo que se acentúa por el hecho de que la abuela está enferma y es una anciana, incluso demasiado débil para abrir la puerta. El nombre de Caperucita Roja da fe de la importancia clave de este rasgo de la heroína de la historia. Sugiere que no sólo la caperuza es pequeña sino también la muchacha. Es demasiado pequeña, no para llevar la caperucita, sino para conseguir lo que estas ropas simbolizan y lo que el llevarlas significa.
(...)
Los cuentos de hadas hablan a nuestro consciente y a nuestro inconsciente, por lo que no necesitan evitar las contradicciones, ya que estas coexisten fácilmente en el inconsciente. A un nivel del significado bastante diferente, la desgracia que sobreviene a la abuela puede verse bajo una perspectiva distinta. El que escucha la historia se pregunta con razón por qué el lobo no se come a Caperucita en cuanto se encuentra con ella, es decir, a la primera oportunidad. Como es típico en Perrault, nos ofrece una explicación que parece bastante racional: el lobo lo hubiera hecho si no hubiese tenido miedo de algunos leñadores que merodeaban por los alrededores. Puesto que en la historia de Perrault el lobo es un seductor, es lógico que un hombre maduro tenga reparos en seducir a una muchacha ante los ojos de otros hombres.
(...)
Junto a los deseos edípicos que la niña experimenta hacia su padre y junto a su reactivación, de forma diferente, durante la pubertad, surge esta fascinación "fatal" hacia el sexo, que es experimentada simultáneamente como la excitación más grande y la ansiedad más terrible. Siempre que estas emociones reaparecen, aportan a la mente de la muchacha recuerdos de su deseo infantil de seducir a su padre y, con ello, la memoria del anhelo de ser seducida por él.



Bruno Bettelheim
Psicoanálisis de los cuentos de hadas
1975

La catástrofe

CATÁSTROFE. Crisis violenta en cuyo transcurso el sujeto, al experimentar la situación amorosa como un atolladero definitivo, como una trampa de la que no podrá jamás salir, se dedica a una destrucción total de sí mismo.

1. Hay dos regímenes de desesperación: la desesperación lenta, la resignación activa ("Te amo como es preciso amar, en la desesperación"), y la desesperación violenta: un día, después de no sé qué incidente, me encierro en mi habitación y rompo en sollozos: me lleva una ola poderosa, asfixiado de dolor; todo mi cuerpo se resiste y se revuelve: veo, como en un relámpago claro y frío, la destrucción a la que estoy condenado. Ninguna relación con la humillación insidiosa y en suma civilizada de los amores difíciles; ninguna relación con el pasmo del sujeto abandonado: no me autocompadezco. Es puro como una catástrofe: "¡Estoy perdido!"
(Mlle. de Lespinasse)
(¿Causa? Nunca solemne, de ningún modo por declaración de ruptura; llega sin advertencia, ya sea por el efecto de una imagen insoportable o por el brusco rechazo sexual: lo infantil -verse abandonado por la Madre- pasa brutalmente a lo genital).

2. La catástrofe amorosa está quizás próxima de lo que se ha llamado, en el campo psicótico, una situación extrema, que es "una situación vivida por el sujeto como algo que debe destruirlo irremediablemente"; la imagen surge de lo que pasó en Dachau. ¿No es indecente comparar la situación de un sujeto con mal de amores a la de un recluso de Dachau? ¿Una de las injurias más inimaginables de la Historia puede reencontrarse en un incidente fútil, infantil, sofisticado, oscuro, ocurrido a un sujeto cómodo, que es sólo presa de su Imaginario? Estas dos situaciones tienen, sin embargo, algo de común: son, literalmente, pánicas: son situaciones sin remanente, sin retorno: me he proyectado en el otro con tal fuerza que, cuando me falta, no puedo recuperarme: estoy perdido, para siempre.
(Bruno Bettelheim. Etimología. F.W.)

ETIMOLOGÍA: "pánico" se relaciona con el dios Pan; pero se pueden emplear las etimologías como las palabras (se hace siempre) y fingir creer que "pánico" viene del adjetivo griego que quiere decir "todo".
F.W. : conversación


Roland Barthes
Fragmentos de un discurso amoroso
1982

21 febrero 2009

Los caminos de la libertad



Estoy viejo. Aquí estoy, aplastado sobre una silla, hundido hasta el cuello en mi propia vida y sin creer en nada. Sin embargo, yo también he querido partir para una España. Y después eso no se arregló. ¿Acaso hay Españas? Yo estoy aquí, me asqueo, siento el viejo sabor de sangre y de agua ferruginosa, mi sabor, yo soy mi propio sabor, yo existo. Existir es eso: beberse sin sed. Treinta y cuatro años. Treinta y cuatro años que me paladeo, y estoy viejo. He trabajado, he esperado, he tenido lo que quería: Marcela, Paris, la independencia; asunto acabado. Ya no espero nada. Contemplaba ese jardín rutinario, siempre nuevo, siempre el mismo, como el mar, recorrido desde hacía cien años por las mismas olillas de colores y ruidos. Había eso: esos niños que corrían en desorden, los mismos desde hacía cien años, ese mismo sol sobre las reinas de yeso de dedos rotos y todos esos árboles; estaba Sarah y su kimono amarillo. Marcela encinta, el dinero. Todo eso era tan natural, tan normal, tan monótono, que bastaba colmar una vida: era la vida. El resto, las Españas, los castillos en España, eran... ¿qué? ¿Una tibia religioncita laica para mi propio uso? ¿El acompañamiento discreto y seráfico de mi verdadera vida? ¿Una coartada? Así es como me ven ellos, Daniel, Marcela, Brunet, Santiago: el hombre que quiere ser libre. Come, bebe, como todo el mundo, es funcionario del gobierno, no se mete en política, lee La Obra y El Popular, tiene dificultades de dinero. Sólo que quiere ser libre como otros quieren una colección de estampillas. La libertad es un jardín secreto. Su pequeña connivencia consigo mismo. Un tipo perezoso y frío, algo quimérico pero muy razonable en el fondo, que se ha confeccionado sigilosamente una sólida y mediocre felicidad de inercia, y que se justifica de tiempo en tiempo por medio de consideraciones elevadas. ¿Seré yo eso?



Jean Paul Sartre
Los caminos de la libertad I 
La edad de la razón

12 febrero 2009

Electra


I.

Desde que nací
me casé
con mi padre
El me mantiene secreta
Me trajo a vivir con su amante
su amante se hizo mi madre



XI.

Alrededor lo único que cambiará
será el agua de las flores marchitas
La composición del aire
permanecerá intacta
misma luna mismo sol
El cielo siempre al tono de mis zapatos
El espejo, la cama deshecha
un libro regalado perdido
Es lo que pasa
permanecer bipedestarse
de pronto llorar
pretendiendo limpiar
pretendiendo explicar la destrucción
la impalpable procesión
de los días pasados
de los días futuros
La lluvia latirá en los techos
caminaremos oscuros como fósforos quemados
Al año siguiente
pensaremos
al año siguiente



XIV.

Largo parece el camino
hasta llegar al sitio
donde voy a llorar
como hacía en la infancia
Mi madre esta atrás agitando sus brazos
gesticula
parece deshecha
dice y desdice
Mi padre la observa
Quieren que los escuche
lo sé
pero ya he caminado un largo trecho
y tomando en cuenta lo que viene
no creo ni me parece regresar
Pero creo saber lo que me espera
y sé lo que dejo atrás
sé cuántas gotas faltan para llenar un recipiente
sé exactamente las contradicciones
que sostendrán los pasos en la partida
sé la presencia insólita del encontradizo
Largo parece el camino al nuevo hogar



XVII.

Mi ciudad se llama Padre
Mi patria se llama Padre




Carolina Celis
Electra
-algunos extractos-
(Texto probablemente inédito)

Las dos Alejandras



DEVOCIÓN

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
-Toma un poco de vino -dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
-No veo que haya vino -dijo.
-Nunca dije que hubiera sino que tomes -dijo la muerte.
-Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo -respondió la niña muy enojada.
-Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada -se disculpó la muerte.
La muñeca abrió los ojos.

TRAGEDIA

Con el rumor de los ojos de las muñecas movidos por el viento tan fuerte que los hacía abrirse y cerrarse un poco. Yo estaba en el pequeño jardín triangular y tomaba el té con mis muñecas y con la muerte. ¿Y quién es esa dama vestida de azul de cara azul y nariz azul y labios azules y dientes azules y uñas azules y senos azules con pezones dorados? Es mi maestra de canto. ¿Y quién es esa dama de terciopelos rojos que tiene cara de pie y emite partículas de sonidos y apoya sus dedos sobre rectángulos de nácar blancos que descienden y se oyen sonidos, los mismos sonidos? Es mi profesora de piano y estoy segura de que debajo de sus terciopelos rojos no tiene nada, está desnuda con su cara de pie y así ha de pasear los domingos en un gran triciclo rojo con asiento de terciopelo rojo apretando el asiento con las piernas cada vez más apretadas como pinzas hasta que el triciclo se le introduce adentro y nunca más se lo ve.


UN ROSTRO*
Un rostro frente a tus ojos que lo miran y por favor: que no haya mirar sin ver. Cuando miras su rostro -por pasión, por necesidad como la de respirar -sucede, y de esto te enteras mucho después, que ni siquiera lo miras. Pero si lo miraste, si lo bebiste como sólo puede y sabe una sedienta como tú. Ahora estás en la calle; te alejas invadida por un rostro que miraste sin cesar, pero de súbito, flotante y descreída, te detienes, pues vienes de preguntarte si has visto su rostro. El combate con la desaparición es arduo. Buscas con urgencia en todas tus memorias, porque gracias a una simétrica repetición de experiencias sabes que si no lo recuerdas pocos instantes después de haberlo mirado este olvido significará los más desoladores días de búsqueda.
Hasta que vuelvas a verlo frente al tuyo, y con renovada esperanza lo mires de nuevo, decidida, esta vez, a mirarlo en serio, de verdad, lo cual, y esto también lo sabes, te resulta imposible, pues es la condición del amor que le tienes.
París, mayo de 1962.
*Hoja mecanografiada y fechada. Publicado posteriormente en La Gaceta, Buenos Aires, 29 de mayo de 1966. Incluido en El deseo de la palabra, Ocnos, Buenos Aires, 1972.

VIOLARIO*

De un antiguo parecido mental con caperucita provendría, no lo sé, el hechizo que involuntariamente despierto en las viejas de cara de lobo. Y pienso en una que me quiso violar en un velorio mientras yo miraba las flores en las manos del muerto.
Había incrustado su apolillada humanidad en la capital de mi persona y me tenía aferrada de los hombros y me decía: mire las flores... qué lindas le quedan las flores...
Nadie hubiera podido conjeturar, viendo mi estampa adolescente, que la vetusta femme de lettres hacía otra cosa que llorar en mi cuello. Abrazándose estrechamente a mí, que a mi vez temblaba de risa y de terror.
Y así permanecimos unos instantes, sacudidos los cuerpos por distintos estremecimientos, hasta que me quedó muy poco de risa y mucho de terror.
Seguí mirando las flores, seguí mirando las flores... Yo estaba escandalizada por el adulterado decadentismo que ella pretendía reavivar con ese ardor a lo Renée Vivien, con ese brío a lo Nathalie Clifford Barney, con esa sáfica unción al decir flores, con ese solemne respeto greco-romano por los chivos emisarios de sus sonetos...
Entonces decreté no escribir un solo poema más con flores.
1965

*Violario, La verdad del bosque, Tragedia y Niña en jardín fueron publicados en Revista de Occidente, Madrid, núm. 100, julio de 1971, con el título de Momentos, y recogidos en El deseo de la palabra, Ocnos, Barcelona, 1972, y Textos de Sombra y últimos poemas, Sudamericana, Buenos Aires, 1982.

Alejandra Pizarnik
Prosa Completa
Lumen, 2003.
Primera edición en la Argentina.

La noche escribe



0.- "La contradicción se revela como la matriz de base de toda significación". J. Kristeva.

I.- Al principio -à ceci près: que no hay principio- era el blanco: lenta espiral láctea, nudo de enanos nevados, hélice de semen. Franjas negras, playas carbonizadas lo rayaban, estratos de ónix. Al principio era la página: la veteaba la noche del tintero. Pocas letras: "Usa la tinta como si fuera oro".

II.- Luego -pero todo es simultáneo-, su reverso quemado: superficie-rectángulo negro, cintas arrancadas, Negativas, las letras diurnas esplenden, las ausentes. Cubiertas de "arroz azul" -el semen, en chino-, las expulsadas nos miran.

III.- Ni negro sobre blanco, ni blanco sobre negro. No hay soporte. No hay figuras. Positivo y negativo, ying y yang, noche y día se evocan y sustentan. Los pintores de la dinastía Song y Franz Kline, de este otro lado, nos han dejado ver ese equilibrio. El ciruelo de invierno, la escarcha sobre las hojas, el puente quebradizo, las franjas sucesivas de la bruma y, más allá, en las quebraduras de un farallón, la cabaña de los mudos escrutadores del vacío, todo "forma cuerpo" con la frágil seda que se va desplegando, cascada sobre el muro. Las barras autoritarias, de asfalto, los signos negros, rápidos, gestos puros, escritos bailando, la traza nocturna -indescifrable teatro de sombras- dejada por Kline está en el mismo plano que el tejido blanco que parece soportarla.

IV.- Ni la afirmación (la figura, el motivo, la letra) de la negación (el soporte, la tela, la página), ni la negación de la afirmación, ni la afirmación de la afirmación, ni la negación de la negación...

V.- Escribiendo en lo oscuro, con su caja de hacer textos, infalible como las máquinas de Locus Solus, escribiendo en lo oscuro, iluminado sólo por la luz mortecina, cenicienta, de su Enana Blanca -la de pies de paloma-, Arturo Carrera nos muestra la galaxia negra, la que centra -cenit- el mediodía, su reverso: el día cegador de medianoche.




SEVERO SARDUY,
Saint Leonard,
1971


*Texto introductorio de escrito con un nictógrafo, de Arturo Carrera.
1a edición en 1972.
2da edición por Interzona, 2005.
Diseño de tapa: Juan Pablo Mármol, sobre diseño de la cubierta original de la primera edición en Editorial Sudamericana, 1972.
Agradecemos muy especialmente a Myriam Pizarnik por autorizarnos a reproducir el audio de la lectura de Alejandra Pizarnik

Presentación El margen del cuerpo (II)


Ya está en Letras.s5 la presentación de El margen del cuerpo, hecha por la querida Malú Urriola en noviembre del 2008 en el mismísimo San Antonio.

Arte Marcial



UD. ODIA LAS POESÍAS. NO LAS LEE
NO LAS ESCRIBE. NO LAS ESCUCHA.
NI NADA.
(YO) AMO SU LUCIDEZ

*

¡EL PERDÓN ES UN ACTO REVOLUCIONARIO!

*

"LA CREENCIA EN LA MADRE
TIENE SU RAÍZ EN EL MIEDO
FASCINADO A UNA POBREZA:
LA POBREZA DEL LENGUAJE"

*

SEÑOR LECTOR SE CORRE EL RUMOR
DE QUE LA POESÍA RECIBE ÓRDENES SUPERIORES

*

La señorita dactilógrafa me sugiere crudeza/
en los versitos/ me deprime/ No la gratifica/
mi poesía/ No la entiende/ Corrijo/ Pido su opinión/
Sus respuestas evasivas/ Me sugiere calma/ Cierro los ojos/
Me relajo/ Me sirve una limonada/ Me suelta el cinturón/
Me quita el paper-mate/ Y me susurra una idea de S. Mallarmé/

*

SEÑOR LECTOR TENGA LA BONDAD DE PENSAR
EN EL SIGNIFICANTE MELODRAMÁTICO
DE ESTOS POEMAS SUBVERSIVOS
USTED ES EL TESTIGO DE JEHOVÁ EN EL DISTRITO
DE EZRA POUND


*


NARCISO DE LA FURIA
yo narciso de la furia
de fugado cuerpo y de fugada alma
yo piel de aire y fuego
yo inmortal
yo un lugar estricto de las nadas
yo un sitio de los espejos
yo un campo de batalla muerto
Soy un espectro en el baile de las máscaras
Fuera de mi hogar y de mi hora rota de tiempo perdido
Mi furia es una grieta de infinito
Yo narciso de la furia
¿qué hago con la inmortal grieta de mis espejos?
Detrás de toda máscara existe un espejo y una cara
yo un aire en el baile espiral de todo lo posible
las trizas de mis espejos y su velocidad de fuga
mi ruta segura es una sed de espíritu y plegaria
mi sangre sumisa al curso de los años no es culpa de nada
yo y la famosa culpa del remoto
yo muerto inmortal
mi fragmento de fragor y la luz es una quimera
mi hogar una triza y una máscara de todo lo posible
yo piel de aire y fuego
Amé la imagen feliz y perdida de toda una vida
de fugado cuerpo y de fugada alma
yo la grieta de mis espejos
yo un Narciso de la furia visionaria
Amo y vigilo


*

EL SUJETO LEE PASAJES BÍBLICOS

En el punto norte de la plaza de armas de Stgo. de Chile
alguien se desnuda a las 17.30 hrs. P.M.
con el objeto de ingresar a la Catedral
totalmente producto de las fuerzas de la líbido
Lo logra y así en la Nave Central se masturba frenéticamente
explusando a los 2 1 /2 mts.
profusas cantidades de semen judaico
extraídos del Génesis
y expone lecturas de "El Erotismo" de G.B.
a los 7 1 /2 mts. de la acción de la miseria sexual
en el Santuario Nacional
Ingresan 12 miembros de la Policía Secreta
Le colocan esposas, lo encapuchan con una frazada
Y lo introducen rápidamente
A un carro celular
Y disparan ráfagas al aire
A las 18:45 es apaleado
No hay fotos públicas del acto privado
El folleto repartido por los cómplices del partido
en las afueras reproduce datos conceptuales sobre
el extremismo litúrgico de lo trauma ("ciertas trancas")
o sobre la excesiva neurosis -dentro de foco-
-ritualista-proleta-del transgresor
La Iglesia no declara nada sobre los hechos
Las pordioseras del frontis sufren en el sitio
A las 21:50 hrs. es golpeado y se agrega práctica de "teléfono"
La madre del hijo infractor lo perdona
De nuevo en la calle: constata hematomaaasss totales
(en cursiva)
Lo atiende una mujer pública que dice adorarlo
Que dice Lamerlo Que dice cuidarlo
La llama María Magdalena
Le besa y le pasa un paño de lágrimas
Tiene intensos sentimientos de culpa
Duerme:


*

El Director Supremo
ordena colocar
las banderas a
media asta
en los frontispicios
del manicomio


*

UN POETA MALDITO
NO SE CORTA LAS VENAS
SE BAÑA CON LA SANGRE
DE LOS CAÍDOS

*


LA POESÍA ESTÁ LLENA DE MULETILLAS NO PUEDE CAMBIAR LA VIDA
LA POESÍA NO PUEDE TRANSFORMAR EL MUNDO ESTÁ LLENA DE TICS
¿QUÉ ES UN VERSO LIBRE?





Bruno Vidal
ARTE MARCIAL
Ediciones Carlos Porter
Santiago de Chile
(1983-1987)

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

.

.