08 noviembre 2008

El cuento de la abuela








íralas al fuego, mi niña, no las necesitarás nunca más.

Ese es el consejo que una especie de hombre-lobo, disfrazado de abuela, le hace a una pequeña niña en una habitación. Esto corresponde a El cuento de la abuela, relato oral tradicional recogido hacia 1885, tomado de P. Delarue y M.L. Tenèse, Le conte populaire francaise, Erasme, París, 1957. Se trataba de un cuento grotesco y particular sobre una niña que se comía a su abuela. El cuento empieza, de forma bastante familiar, con un encuentro en el bosque. En una bifurcación del camino hacia la casa de su abuela, la niña se encuentra con un bzou, un demonio u hombre-lobo. El bzou se entera de su destino y al partir toma el camino de los "alfileres", mientras que la niña toma el de las "agujas". Pero el bzou llega antes a casa de la abuela. Mata a la anciana mujer, pica su carne y utiliza una botella para envasar su sangre. Cuando la niña llega, come la "carne" y bebe el "vino" que el bzou le ha dejado en la despensa. Luego se quita su ropa, prenda por prenda, desde la enagua hasta las medias, anunciando cada una antes de arrojarla al fuego, y por último entra en la cama junto al bzou.

En 1951, el folclorista francés Paul Delarue publicó un estudio sobre esta extraña historia, a la que dio el nombre de El cuento de la abuela. Partes de ella habían aparecido en una publicación académica muchos años antes, adaptadas del manuscrito que poseía el folclorista Achille Millien, a quien le habían contado el cuento Louis y Francoise Briffault, en Montigny-aux-Amonges, en Nièvre, aproximadamente hacia 1885. Sin embargo, aunque la historia era extraña, no era única. Durante el curso de su investigación, Delarue encontró, en Francia o en regiones de habla francesa, docenas de versiones del cuento, algunas de las cuales se habían transmitido oralmente de generación en generación. El color local podía ser diferente de una a otra, pero la gran mayoría compartía abundantes detalles así como una misma trama general. Están también los Cuentos populares italianos, Lon Po Po, la versión china, por citar algunos.

Estas historias orales, subidas de tono y truculentas, comparten varios motivos: el canibalismo, el sexo, la defecación, la confusión de identidades y el encuentro en la cama con un enemigo peligroso. Carecen de la acostumbrada moraleja de los cuentos de hadas para reprender a la heroína, y la mayoría de ellos tiene otro elemento fundamental en común: la protagonista consigue escapar.

En la historia recogida por Delarue, la niña utiliza una estrategia inteligente y típica. Al darse cuenta que se encuentra en peligro, finge que debe evacuar. En una variación memorable, cuando el bzou le propone hacerlo en la cama, ella se niega: ¡Oh no, olería terrible!. Así que el bzou ata un cordel alrededor de su tobillo y la deja salir. Una vez fuera, la niña deshace el nudo y ata el cordón alrededor de un árbol. Cuando el bzou emprende su persecución es tarde, y ella ya se ha ido.





Caperucita al desnudo
Catherine Orenstein
2002

1 comentario:

AliaS DadA dijo...

ha dejado de llover afuera. tu jardín de palabras se siente muy bien. está bonita la tarde.
es que dejas una sensación extrañamente agradable.
digo, qué hallazgo dar contigo, digo con tanto que he estado leyendo desde q te encontré hace unos días.

me gusta tu universo, esas coincidencias, Frida, Rita, y las que no, xq me estás desasnando muchacha.
estos posts del bzou muy buenos! estoy dándole vueltas algo sobre la cultura canibal y esto sirve.
:)
un gusto nena
te apunto para volver
besos

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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