09 agosto 2008

Caperucita


con el lobo metido entre las piernas 
es mejor no quedarse 
hay que saber apartar en el momento justo 
los cortes de los conflictos
y un lobo metido adentro como mano 
ajena que rasca y parpadea
es un síntoma que permea todas 
las zonas grabadas y más secretas 
porque al cuerpo hay que dejarlo 
que rece solo 
que se rebusque las distribuciones y 
fluidos en su ritmo
todo a su tiempo -decía la abuela- y 
un lobo así metido hace tanto 
en la entrepierna 
no conviene pues saliva demasiado 
sobre la caperuza de esta 
mujercita pendenciera 
esa que pulsa por minuto más de lo 
pedido 
esa que aguanta y se cubre en el día 
para parecer ingenua 
pero de noche arrecia tremendos enredos 
bajo la humilde capita 
no es amigable una muchacha corajuda 
que aprisione a cualquier lobo 
pues para transitar por el espacio de 
este relato es necesario ser 
bien tonta y bien loca y jamás pronunciar 
el mensaje que se arrojará sobre la cama 
llena de detalles 
y almidonadas blondas 
por eso es urgente sacar al lobo 
de este entuerto 
mal parirlo de nuevo 
arrojarlo como el escupitajo sale del 
animal infecto 
a este lobo viejo y desgarrado que 
no se convence que esta no es la 
entrepierna de su cobardía 
que esta no es la ruta de un 
deslizamiento viril 
porque aquí va un corte 
porque en esta parte de la herida 
va una cosedura en frío
una sutura cruda 
sobre la carne blanca de una construcción 
que de tan indeleble se arriesga 
al derrumbe 
a la rosada cicatriz 
al edema de una virgen recién abierta 
por la bestia arrimada en duro goce


1 comentario:

lottery draw dijo...

Your blog is very creative, when people read this it widens our imaginations.

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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