06 julio 2008

Tapáme los ojos


Tapáme los ojos: hace frío detrás de las ventanas y este sábado el invierno se disuelve entre nosotros. Da vértigo Tapáme los ojos. No sé qué hacer con este frío sobre mi cuerpo algunas noches, reconozco esa marca detenida en mis muñecas: signo que mostrar orgullosa levantando los brazos: "Esto han hecho con mi cuerpo". Así como un refugiado muestra sus dedos sin uñas y eso se vuelve su último orgullo. El tuyo. Da vértigo, el frío recortando cada objeto. Entre nosotros Llega otro invierno Una papa humeando en un cacharro de metal -para ver desde allí- los ojos del amo: tapáme la cara mirando hacia adentro, hacés té y leés tranquilo al calor de lámpara afuera el invierno golpea, no sé qué puedo decirte desde este puerto: "hizo frío y el día se extinguió lentamente -casi- sin dolor". Ahora se dan vuelta los ojos y sube el vértigo, cubrirse la cara tapá este frío de refugiada que mataría por el calor de una papa. Cuerpo helado al costado del camino -el mío- frente a una linterna encandilada, para gritar: esto han hecho conmigo. Mientras la noche profunda se instala y corren suaves gotas sobre las ventanas. "No, no deberíamos ser apacibles." Ahora: ojos volcados hacia adentro como quien dice -levantando los brazos- "hagan lo que quieran con este cuerpo", en medio del invierno vos leés al calor de la lámpara y esta noche se instaló suave, prácticamente calma.



Andi Nachon

Argentina, 1970.

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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