13 abril 2008

El asesino


La muerte correcta está escrita. Colmaré la necesidad. Mi arco está tenso. Mi arco está listo. Soy la bala y el garfio. Estoy armada y lista. Desde mi mira, lo tallo como un escultor. Moldeo su última mirada a todos. Cambio sus ojos y su cráneo constantemente de posición. Conozco su sexo de macho y lo recorro con mi dedo índice. Su boca y su ano son uno. Estoy en el centro de la sensación. Un tren subterráneo viaja a través de mi ballesta. Tengo un cerrojo de sangre y lo he hecho mío. Con este hombre tomo en mis manos su destino y con este revólver tomo en mis manos el periódico y con mi ardor tomaré posesión de él. Se inclinará ante mí y sus venas saldrán en desorden como niños... Dame su bandera y sus ojos. Dame su duro caparazón y su labio. Él es mi mal y mi manzana y lo acompañaré a casa.


Anne Sexton
La balada de la masturbadora solitaria
y otros poemas

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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