19 febrero 2008

Raúl Hernández





Perfume Cabaret

En el bar de la esquina junto a un trago
recuerdo cerros de senos blandiendo por mi oscura y
gozosa piel que por noches sintió acrecentar el pecho
de suspiros, atrapado como el león y su presa caníbal.
Y su pelo cayendo sobre mi pelo, y mi pelo cayendo
sobre su pelo, y todos los pelos juntos y revueltos y
vueltos a juntar en un fulgor hipnótico, volando
piernas locas en el cuarto del lugar. Y su piel
en perfume cabaret, distante, adormecida y la risa de
las sábanas cubriendo nuestras piernas de troncos
mojados por la lluvia. Las puertas cerradas, sus
ojos cerrados, todo cerrado ante nosotros y las
lenguas bailando como peces en un beso de
acuario, cuando las nubes se volvían ceniza
Su pelo cayendo sobre mi pelo, sus piernas volando
por el cuarto, sus ojos cerrados ante mí
En el bar de la esquina
pienso en pedir otro trago
para poder olvidar este perfume


Mis dedos digitando sobre la mesa

Me contaron que el otro día
te vieron parada cerca del Pedagógico
Yo estoy en el Mesón Danés
con la caña de trescientos pesos
Hay algo raro en este ambiente
tan de barrio Brasil
Hay algo que concuerda
con el afán de pelo parado
de la chica new wave
que está frente mío
Ciertamente
me aburro
deseo marcharme en busca de otro bar
o de ti
Y no es porque anoche
estuviera viendo tus fotos desnudas
mientras escuchaba tu disco
de los Redonditos de Ricota
Es que no soporto
mis dedos digitando sobre la mesa
y sentir mi pie
moverse por mucho rato
Abro con fuerza la puerta del bar
y me voy al Pedagógico
a ver si encuentro plátanos orientales
y te veo parada cerca de allí
como me contaron el otro día



Caleidoscopio


La Nancy está cambiada
ya no quiere estar con la gente cuando llega al bar
Se sienta
pide una cerveza
y bebe tranquila
pero sola
Me dicen que no la moleste
que no quiere hablar con nadie
pero yo no creo
porque conozco a la Nancy
Aunque hay algo raro
Ya no usa esas tenidas de negro
cuando con ojos pintados y pelo corto
gritaba por las calles
canciones de Siouxsie & the Banshees
ahora usa túnicas blancas
y el pelo rasurado por completo
La veo desde mi mesa
y no me atrevo a saludarla
se ve diferente
aunque no violenta
En realidad
me cuesta creer que ella
es la Nancy
Así que cuando paso al lado de ella
paro un rato para ver si me reconoce
pero no me mira
no quiere mirarme
(veo sus ojos, sus muñecas rasgadas
y un frasco de jarabe en la mesa)
Salgo triste del bar
y pienso:
la Nancy
ya no es la misma de antes

1 comentario:

Natalia Molina dijo...

Escribe bien este cabro, veterano del 80

besos para ti Florencia!
N.M

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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