20 febrero 2008

Para cerrar esta noche



Para cerrar esta noche
Como se cierra la más perfecta sombra
Sobre los pies del Jesucristo
en la tierra
-tu Jesucristo negro-

Para hallarla completa

Para encontrarla hasta buscarla

Hasta hacerla nuestra de días y de sueños
De amaneceres nuevos

Para completarla
Cuán amplia vereda
Recibe al vagabundo desde sus hazañas solas

Para dedicarla entera
Para cerrarla como aquel ojo adormilado
Se extiende sobre los cuerpos ancianos
Y los precipita hacia el fin
-pero no, estamos más lejos que nunca
de terminar así

de volcarnos a los abismos finales
que por décadas
nos han marcado la piel-

Entonces
Sólo por esta vez, déjame cerrar la noche
Como si fuera nuestro primer momento
del día

Como si nos diéramos a un principio
Exacto
Manifiesto
m-u-t-u-o-

Para dibujarnos el contorno uno encima del otro
Calcarnos el perfil encima de cada uno de nuestros rostros
Aprender a hacernos el margen sobre cada cuerpo
Este cuerpo de mujer marcado
todo el borde
con lápiz
con tinta
con sangre del corazón marcado
con la savia de las frentes

Para cerrar esta noche
Para hacernos territorio de nosotros mismos
tierra de nuestros huesos unidos
-abrazándonos-
-sumiéndonos abiertos-

Para entregarle a esta hora
nuestra verdad
Aquellos gestos magnos
de la entrega en nuestras playas
Por todo esto
Déjame cerrarla
Con esta soledad mía
esta carta

Cara de todas las que somos
estamos

Con esta letra hebra de mi cuerpo abierto
De mi sombra tatuada
En esta ciudad santa

Déjame cerrarla


A esta noche


Con estas palabras

1 comentario:

Castorlux dijo...

Qué hermosa manera de cerrar la noche.
Saludos.

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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