17 febrero 2008

Canción pseudo-sado-ero-maso


Esta noche mi amor voy a ser tu hombre, voy a atacarte con la ferocidad de una cobra alzada en mortal danza. Esta noche te amarraré a la cama mi princesita de leche. Pero primero afeitaré esa barba, ese pecho que es una selva y las columnas perfectas de tus piernas hasta hacerte parecer un maniquí.
Quiero tenerte ante mi desnudo como un cristal, crucificado a la cama como un Cristo agónico.
Yo en cambio vestiré de cuero y púas,como a ti te gusta...Caramelito.

Antes de empezar untaré miel en la punta de tu sexo y con mis calzoncitos fragantes haré una bola para taponear tu boca.Luego bailaré y bailaré con las piernas abiertas sobre ti, y en cada bajada de la coreografía restregaré mi sexo descubierto contra tu nariz.

Luego te lameré largamente, morderé con delicadeza de cirujano las rozas maduras y abiertas de tus pezones, correré por tu cuerpo como un ejército de hormigas devoradoras. No perdonaré rincón alguno, cavidades secretas, túneles, montículos, articulaciones.Sudarás, torcerás tus bracitos de ángel, tu respiración me dará las pistas de tu agonía.

Finalmente me concentraré sólo en tu ya muy erecto pene. Esa réplica tan simpática de ti y del obelisco de Buenos Aires. Me detendré ahí, me quedaré horas y horas, gastando saliva, abriendo y cerrando la boca, de arriba hacia abajo, hasta dislocar mi mandíbula y sentir en la punta húmeda de mi lengua las descargas de tu desorden eléctrico.

Entonces en el momento más alto, cuando estés a punto de reventar, mi bien, meteré mi dedo sodomita por tu culo de virgen casta.

LO METERÉ HASTA EL FONDO, SIN CONTEMPLACIÓN NI VASELINA, CON UÑAS, ANILLOS Y TODO. HARÉ CÍRCULOS CON ÉL AHÍ DENTRO. TALADRARÉ COMO UN ENANITO VIOLADOR MIENTRAS TE RETUERCES DE DOLOR.

Y para terminar te regalaré mi boca, que sea ésta la fuente donde descargues al fin la simiente tibia que se agolpa en tus íntimos conductos.Esta noche mi amor voy a ser tu hombre.




fotografía de Eli Neira en www.poesiaurbana.com.ar

No hay comentarios:

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

.

.