17 enero 2008

Enfermedad que llevo conmigo


Cuando la vi por vez primera,
esta pequeña hemorragia, no lo creí.

(...)


Es una enfermedad que llevo conmigo,
es una muerte.
Una vez más, es una muerte.
¿Es el aire, las partículas elementales que aspiro?
¿Soy un pulso que se debilita cada vez más ante el arcángel frío?
¿Es él mi amante?
¿Esta muerte, es ella otra muerte?
Cuando fui niña, amé a un hombre corroído por el liquen.
¿Sería entonces el único pecado, este viejo amor
muerto de la muerte?


Sylvia Plath, Tres Mujeres. 1982
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1 comentario:

apócope dijo...

Oh!, los pajaros merodeando, los augurios tramados.

Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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