10 noviembre 2007

Carta Clara


Carta clara




Para florencia
Me habla de la tristeza
Señorita,
Como si lo gris
Nos uniera las palabras,
Como si lo oscuro
se nos mostrara en el espejo
y a la misma hora.
Cuando yo veo en sus ojos
Allí está el dolor de reina herida
Que vive en los míos,
Y ahí también habita la pena,
Esa pena que nos come el corazón
y los pañuelos,
esos pañuelos
que se reservan para llorar
a la tristeza hablada,
para llorarse a una misma,
frente al agua,
con esa soledad que nos busca
que entra con el permiso de nadie,
la soledad que nos hace tanta falta
para hablar de la tristeza.
Entonces le hablo de esto señorita
De mujer a espejo
Y de espejo a ojos,
En esta que es una carta,
Un testamento
Que espera la única respuesta
De cómo se huye de lo triste
De cómo se nos llueven las manos y el nombre.


KAREN TORO
"El silencio crece en el jardín", 2002.

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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