29 noviembre 2007

Enrique Lihn



El estilo es el vómito
Palabras que nunca caben en una misma frase
se apretujan en ella
una pandilla de borrachos a la salida del saloon
Y la poesía vocifera excitada por la velocidad
de las asociaciones. Sus adictos
hacen caso omiso de las señales de tránsito
Palabras que se acoplan unas a otras hasta perder el sentido
en esos excesos
El estilo es el vómito.


Poetas jóvenesPara Edgar O'Hara, del Perú

Vuelven a brotar a la vida literaria
los jóvenes aquejados del corazón, poetas
de veinte años que cojean de ese pie y parecen
hambrientos: lobos
que no reconocen camada ni matan
a la oveja, suspirando en esas hondonadas.
Es incoercible la obstinación
de esto que no es una necesidad
sino la forma misma del deseo: las palabras
una y otra vez arrojadas desde esas honduras al viento
capaces, las menos, de germinar en el aire
porque no hay tierra para la poesía. Pero asombra,
conmueve el desuso de esa voracidad
un mero temblor en el lenguaje
que nadie puede ya confundir con el cielo
y más aún la inflorescencia inesperada
-una entre millares- de la semilla del aire
y no fuegos pirotécnicos; el poema
prematuramente ejemplar.


A partir de Manhattan, 1979.

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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