14 noviembre 2007

Cenizas



Hemos dicho palabras Palabras para despertar muertos Palabras para hacer un fuego Palabras donde poder sentarnos y sonreír Hemos creado el sermón Del pájaro y del mar El sermón del agua El sermón del amor Nos hemos arrodillado Y adorado frases extensas Como el suspiro de la estrella Frases como olas Frases con alas Hemos inventado nuevos nombres Para el vino y para la risa Para las miradas y sus terribles caminos
Yo ahora estoy sola -como la avara delirante sobre su montaña de oro- arrojando palabras hacia el cielo Pero yo estoy sola Y no puedo decirle a mi amado Aquellas palabras por las que vivo


Alejandra Pizarnik, Las aventuras perdidas, 1958.

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Sin embargo, lo femenino está en otra parte, siempre ha estado en otra parte: ahí está el secreto de su fuerza. Así como se dice que una cosa dura porque su existencia es inadecuada a su esencia, hay que decir que lo femenino seduce porque nunca está donde se piensa.

Jean Baudrillard

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